02 setiembre 2007

Mitología Pagana

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15 diciembre 2005

Odín


Odín era el dios poderoso de los Nórdicos. Era llamado El Gran Padre. El es representado como un hombre de mediana edad con pelo largo y rizado y barba. Su arma, llamada Gungnir, era una lanza infalible hecha por lo enanos. Era acompañado constantemente por los dos cuervos cuyos nombres eran Hugin (pensamiento) y Munin (memoria). Los dos cuervos informaban diariamente a Odín sobre las andanzas de los dioses, gigantes, enanos, y los hombres.
La sed de conocimiento de Odín era tan insaciable que intercambió uno de sus ojos por la oportunidad de tomar de Yggdrasil, un pozo sagrado que estaba lleno de conocimientos. Mas aún, él se ofreció como sacrificio para aprender el secreto de las runas, o encantamientos mágicos. Es por esto que se cortó a sí mismo con su lanza y se colgó por nueve noches en el Árbol del Mundo.
El visita a los diferentes reinos disfrazado de pájaro o de una bestia. Sus asistentes especiales eran las Valkirias, mujeres guerreras y valientes. El papel de las Valkirias era de llevar a los guerreros caídos en la batalla hacia Valhala, un salón que estaba cerca del palacio de Odín en Asgard, la ciudad del paraíso.
Alrededor del siglo ocho y nueve, Odín tomó el papel del dios del cielo, que previamente le correspondía a Tyr. Odín y sus hermanos, Vili y Ve, crearon al mundo del cuerpo del primer gigante Ymir. La sangre de Ymir formó el mar, su carne formó la tierra, y sus huesos y dientes hicieron las montañas y las piedras.
De acuerdo al mito de los Nórdicos al final del mundo actual, habría una inevitable gran batalla entre los dioses, los gigantes y los hombres que traería la destrucción del mundo. El nombre de esta batalla era Ragnarok. Solamente dos seres sobrevivirían esta batalla, Lif (Vida) y Lifthrasir(entusiasmo por la vida), quienes traían la esperanza de un mundo mejor. Durante Ragnarok, Odín fué tragado por un enorme lobo que vivía en la tierra de los dioses.

06 diciembre 2005

Mito Germano de la creación


En un principio era Muspellheim, un reino de fuego, luminoso y caliente donde habitaba Surtur, el fuego, que en el fin del mundo (Ragnarok) saldrá con su espada a acabar con los Dioses. Al norte de éste, se encontraba Niflheim, el reino del eterno hielo, de aqui brotaban doce ríos, cuando uno de los ríos se alejo demasiado (Eliagavar) éste comenzó a derretirse por el calor que brotaba de Muspellheim. El hielo se fundió y de él nació Ymir, el primer gigante de hielo, cuando este se durmió comenzó a sudar y de su axila nacieron un hombre y una mujer y de sus pies engendró un hijo.También de esta escarcha nació una vaca, Audumla, de la que emanaban cuatro ríos de leche, con la cual se alimentó Ymir. La vaca se alimentaba a su vez de las piedras de sal que habían, al tercer día que la vaca lamía descubrió un hombre, Bruni, que era hermoso, éste tuvo un hijo Borr, quien se casó con la gigante y tuvieron tres hijos, Ve, Vili y Odin. Estos mataron a Ymir y brotó tanta sangre que se ahogo toda la raza de los gigantes, menos una familia que logró salvarse y de donde vendrán después toda la raza de gigantes de frío.Odín y sus hermanos llevaron el cuerpo de Ymir al centro de Ginnngagap, donde lo despedazaron para formar el universo: De su carne se hizo la tierra, de la sangre el mar y los lagos, de sus huesos las montañas, de sus muelas las rocas, de su cerebro las nubes, y de su cráneo la esfera celeste. Debajo pusieron a cuatro enanos para sostenerla: Nordi, Sudri, Austri y Vestri (los cuatro puntos cardinales). De las chispas que salían del Musspell formaron las estrellas, ordenando sus órbitas. La Tierra quedó rodeada del Mar exterior. En sus costas viven los gigantes. En su interior, protegida por una muralla que son las cejas de Ymir, levantaron Midgard, la Tierra Media, hogar de los Hombres. El gigante Narfi, que habitaba en Jötunheim (Jötum = gigante en el idioma nórdico) fue el padre de Nott (noche), negra y oscura. De Naglfari tuvo a Aud. De Annar a Jord, la tierra. de Delling (brillante), de la estirpe de los Ases tuvo a Dag (Día), luminoso y bello. Odin les dio caballos para que recorrieran el cielo. El de Nott se llama Hrumfaxi y humedece la tierra con su espuma de bocado (rocío) y el de Dag se llama Skinfaxi e ilumina el aire y la tierra con sus crines.Un hombre llamado Mundilfaeri tuvo dos bellos hijos Luna (el chico) y Sol (su hermana). Ésta casó con un hombre llamado Glen. Los dioses irritados los pusieron en el cielo como conductores de los carros del sol y de la luna, chispas de Musspell. Los caballos de Sol se llaman Arvaki y Alsvidr y son refrescados por las fuelles isarnkol. Luna tomó de la tierra dos niños, Bil y Hjuki, que salieron de la fuente Myrgir llevando la cuba Saerg y la pértiga Simul. Vidfinn se llama su padre. Estos niños se ven aún desde la tierra. Los carros celestes son perseguidos por los lobos Skoll y Hati. son hijos de Hródvitin y de Gyg la giganta, de cuya estirpe de hechiceras, las Jarnvidur, nacerá Managram, el lobo que se tragará la luna.Midgard, la tierra de los mortales, y el divino Asgard estaban unidos mediante Bifröst, el puente del arco iris que estaba hecho de fuego para que los gigantes no pudieran atravesarlo.Odín construyó el Gladsheim en Idavellir, el palacio de oro donde reside su trono y que es hogar de los dioses desde donde los doce ases dictan el destino de los hombres. Vingolf sería el palacio de las diosas.Dieron los dioses forma humana y raciocinio a los enanos, que habían nacido en la tierra como los gusanos en la carne de Ymir.

04 diciembre 2005

Yggdrasil


El Yggdrasil es el fresno sagrado de la mitología nórdica, el sostén de todo lo existente, el eje del universo. Une los Nueve Mundos de la universo vikingo, que se organizan a su vez en tres niveles: En el primer nivel se sitúan Asgard (el paraíso de la mitología germánica, donde se sitúa el Walhalla y donde viven los dioses "ases", entre los que se encuentran Odín y Thor, y aquéllos soldados muertos en la batalla), Vannaheim (morada de los dioses "vanir") y Alfheim (el hogar de los elfos); en el segundo nivel Midgard (el mundo terrenal, la morada de los humanos), Jötunheim (la tierra de los Gigantes de Hielo) y Muspellheim (la tierra de los Gigantes de Fuego); y en un nivel inferior Svartalfheim (hogar de los elfos negros, los enanos), Niflheim, una zona sombría y neblinosa, y finalmente Hel, el inframundo.
Yggdrasil tres raíces, cada una de las cuales toma agua de un sitio diferente. La primera raíz llega hasta el Niflheim, donde se alimenta del arroyo Hvelgermir, que proporciona el agua de la creación, y es constantemente roída por la serpiente Nidhögg. La segunda raíz toma el agua de la sagrada fuente Urd, situada en el Asgard (el cielo de la mitología nórdica), desde donde tres mujeres denominadas Nornas, tejen los destinos de los hombres, los enanos y los elfos. La tercera raíz da al Jötunheim (la tierra de los Gigantes de Hielo), donde se situaba el pozo de Mimir, de donde surgen el conocimiento y la sabiduría.

1 Comentarios:

Blogger reyghan dijo...

esto esta muy bueno m- -ncanta la mitologia nordica

8:24 p. m.  

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02 diciembre 2005

La vida después de la muerte

MÁS ALLÁ de la vida había varias posibilidades. Los guerreros que morían en combate, especialmente por la lanza, que estaba consagrada a Odín, iban a la estancia de este, el Valhalla. Se consideraba que una muerte de guerrero era lo más noble, así como un destino al que aspirar. Un noble que estuviera muriéndose en su casa y quisiera ir al Valhalla en vez de con Hel, a donde iban quienes morían en la cama, podía herirse con una lanza y "marcarse para Odín", asegurandose así el ingreso en el Valhalla. Freyja recibía también a los guerreros caídos. Ella asisitía a las batallas en su carro tirado por gatos y recogía a la mitad de los caídos, mientras que la otra mitad correspondía a Odín. Los guerreros a quienes ella recibía acudían a su palacio, Sessrumnir (lugar de muchos asientos). Las mujeres muertas también iban a Freyja. En la saga de Egil, una mujer condenada por suicidio decía que no comería ni bebería hasta que cenara con Freyja. También la diosa Gefjun recibía a las mujeres muertas, y era responsable de las mujeres y muchachas que morían solteras.
Los que morían de enfermedad, por accidente o de viejos iban al reino subterráneo de Hel (que no tiene nada que ver con el hell -en inglés infierno- de los cristianos), regido por la hermana de Loki, llamada Hel. Los ahogados eran conducidos al palacio submarino de Aegir y Ran.

18 noviembre 2005

Mito Escandinavo de la creación

En los tiempos en que nada existía, se abría en el espacio un vasto y vacío golfo llamado Ginnunga. Tenía una longitud y anchura inconmensurable y su profundidad estaba más allá de toda comprensión. No había costa, ni tampoco olas; porque aún no había mar y la tierra no estaba formada ni tampoco los cielos. Allí en el golfo estuvo el principio de las cosas. Allí por primera vez amaneció. Y en el perpetuo crepúsculo estaba el Padre, que gobierna todos los reinos y se mueve entre todas las cosas grandes y pequeñas.
Primero se formó, hacia el norte del golfo, Nifelheim, la inmensa casa de oscuridad nebulosa y frío helador, y en el Sur, Muspelheim, la casa luminosa del calor y de la luz. En medio de Nifelheim estalló la gran fuente de donde todas las aguas fluyen y luego retornan. Se llama Hvergelmer, la "caldera rugiente", y de allí surgieron, al comienzo, doce tremendos ríos llamados Elivagar, que fluyen hacia el Sur, hacia el Golfo. Una vasta distancia atravesaron desde su nacimiento y, entonces, el veneno que arrastraban con ellos empezó a endurecerse como lo hace la escoria que corre por una superficie, hasta que se congelaron y se convirtieron en hielo. Allí los ríos crecieron en silencio y dejaron de moverse, y los gigantescos bloques de hielo permanecieron juntos.
El vapor se elevó del hielo envenenado y se congeló en forma de escarcha; capa tras capa se fueron amontonando en formas fantásticas una sobre otras. Esa parte del golfo que se extiende hacia el Norte era la región del horror y de la lucha. Fuertes masas de vapor negro rodearon el hielo, y dentro estaban chirriantes torbellinos que nunca cesaban, y bancos
de huidiza niebla. Pero hacia el Sur Muspelheim brillaba con radiación intensa, y mandaba bellas llamas y chispas de fuego brillante. El espacio que había en medio de la región de las tempestades y de la oscuridad y de la región del calor y de la luz era un crepúsculo pacífico, sereno y tranquilo como el aire sin viento. Ahora, cuando las chispas de Muspelheim cayeron a través del vapor congelado, y el calor llegó hasta allí por el poder del Padre, las gotas de las mezclas empezaron a caer del cielo.
Y fue allí y entonces cuando la vida comenzó a existir. Las gotas se hicieron más rápidas y una masa informe
tomó forma humana. Así vino a existir el grande y pesado gigante de arcilla que se llamó Ymer. Tosco y desgarbado era Ymer y cuando se estiró y comenzó a moverse fue torturado por los dolores producidos por un hambre feroz. Así que salió ansioso en busca de comida, pero no había sustancia de la que él pudiera comer. Los torbellinos le pasaban por encima y las oscuras nieblas le rodeaban como un sudario. Más gotas cayeron de los lóbregos vapores, y luego se formó una vaca gigante que se llamó Audhumala, "la vacía oscuridad". Ymer la contempló permaneciendo allí en la oscuridad junto a los bloques de hielo y avanzó débilmente hacia ella. Maravillándose, descubrió que de sus ubres salían cuatro regueros blancos de leche, y con ansia bebió y bebió hasta que se llenó con las semillas de la vida y se vio satisfecho.
Entonces una gran pesadez se vino sobre Ymer y se tumbó, cayendo en un profundo sueño libre de pesadillas. El calor y la fuerza
le poseyeron, y el sudor se concentró en el sobaco de su brazo izquierdo del cual, por el poder del Padre, se formó un hijo llamado Mimer y una hija llamada Bestla. De Mimer descendieron los dioses Vana. Bajo los pies de Ymer salió un hijo monstruoso de seis cabezas, que fue el antecesor de los gigantes malignos del hielo, el temido Hrimthusar. Entonces Ymer despertó. En cuanto a Audhumala, la gran vaca, no tenía verdor del que alimentarse y permaneciendo en el borde de la oscuridad encontró sustento chupando constantemente los enormes cantos rodados que tenían incrustados sal y escarcha. Durante el espacio de un día se alimentó de esa manera, hasta que apareció el pelo de una gran cabeza. Al segundo día la vaca volvió a los cantos rodados y, antes de que hubiera dejado de chupar, una cabeza humana quedó al descubierto. Al tercer día una noble forma saltó. Estada dotada de gran belleza y era ligera y poderosa. Recibió el nombre de Bure, y fue el primero de los dioses Asa.
Con el tiempo surgieron más seres gigantes, nobles y malvados dioses. Mimer, que es Mente y Memoria
, tuvo hijas, cuyo jefe fue Urd, la diosa de la fortuna y la reina de la vida y de la muerte. Bure tuvo un hijo llamado Bor, que tomó por esposa a Bestla, la hermana del prudente Mimer. Tres hijos nacieron de ellos: el primero se llamó Odin (espíritu), el segundo Ve, cuyo otro nombre es Honer, y el tercero Vile, también conocido como Lodur y Loke. Odin se convirtió en el principal jefe de los dioses Asa, y Honer fue jefe de los Vans. Ymer y su maligno hijo desataron su ira y enemistad contra la familia de los dioses y pronto estalló la guerra entre ellos. En ninguno de los lados hubo una pronta victoria, y fieros conflicto se libraron durante largos años antes de que la Tierra se formara. Pero, al fin, los hijos de Bor vencieron sobre los enemigos y les hicieron retroceder.
Con el tiempo se sucedieron grandes asesinatos, que disminuyeron el ejército de los gigantes malignos hasta que solamente quedo uno. Fue entonces cuando los dioses consiguieron su triunfo. Ymer cayó al suelo y los victoriosos saltaron sobre él y le reventaron las latientes venas de su cuello. Un gran diluvio de sangre
salió de allí y toda la raza de los gigantes se ahogó excepto Bergelmer, el anciano de la montaña, que con su muerte se refugió en los bosques del gran molino del mundo. De éstos descienden los Jotuns, que por siempre guardaron enemistad contra los dioses. El gran molino del mundo de los dioses estaba al cuidado de Mundilfore. Nueve doncellas gigantes lo movían con gran violencia, y el rechinar de las piedras hacía un clamor tan temible que no se podían oír ni las más altas tempestades. El gran remolino es más grande que el mundo entero, porque de él se hizo el gran molde de la Tierra.
Cuando Ymer murió los dioses se reunieron en consejo y se dispusieron a dar forma al mundo. Colocaron el cuerpo del gigante de arcilla sobre el molino y las doncellas lo ataron a él. Las piedras estaban manchadas de sangre
, y la carne oscura salió como molde. Así se formó la Tierra y los dioses le dieron forma a su antojo. De los huesos de Ymer se formaron las rocas y las montañas; sus dientes y mandíbula se dividieron en dos, y cuando iban girando alrededor las doncellas del gigante tiraron los fragmentos aquí y allí, y éstas formaron las piedras y los cantos rodados. La sangre helada del gigante se convirtió en las aguas del vasto mar. Pero las doncellas del gigante no cesaron su labor cuando el cuerpo de Ymer estaba completamente machacado y la Tierra estaba formada y puesta en orden por los dioses. Cuerpos de gigante tras gigante se fueron colocando en el molino, que está situado tras el suelo del océano, y los restos de la carne son la arena que siempre está lavada alrededor de las orillas del mundo.
Cuando las aguas son lamidas por el rotante ojo de la piedra del molino se forma un temeroso remolino y se producen los flujos y reflujos del mar cuando se dirige a Hvergelmer, "la rugiente caldera", en Nifelheim y es arrojado de nuevo hacia delante. Los mismos cielos están formados para tambalearse por el gran molino del mundo alrededor de Veraldar Nagli, "la punta del mundo", que es la estrella Polar. Después, cuando los dioses habían dado forma a la Tierra, colocaron la calavera de Ymer para que fuera al cielo. En cada uno de los cuatro puntos colocaron como centinelas a fuertes enanos del Este, Oeste, Norte y Sur. La calavera de Ymer descansa sobre su anchos hombros. Pero todavía el Sol
no conocía su casa ni la Luna su poder, y las estrellas no tenían lugar donde morar. Las estrellas son brillantes chispas de fuego colocadas desde el Muspelheim por el gran golfo y están fijadas en el cielo por los dioses para dar luz al mundo y brillo sobre el mar. A cada uno de estos copos de fuego errante se asignaron un orden y movimiento, de forma que cada uno tiene su lugar, tiempo y estación.
El Sol y la Luna también vieron sus cursos
regulados, porque son los mayores discos de fuego que salieron de Muspelheim, y para que los caminos de los cielos pudieran soportarlos los dioses hicieron que los herreros elfos, los hijos de Ivalde y los parientes de Sindre, construyeran carros de oro fino.

1 Comentarios:

Blogger yhoselin jimena rodriguez dijo...

esta obra la lei junto con mi compañeros y mi tutora querida Nelly del colegio TRILCE los olivos. esta obra a mi parecer, es muy bonita trata de la creación del mundo leanla....

4:51 p. m.  

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